Como anunciado fui a Brujas. Según yo sigo diciendo que fui el fin de semana, pero fue de Lunes a Miércoles pero se sintió como un fin de semana. No sabía que esperar de este pequeño pueblo Belga, y aunque hubiera tenida alguna expectativa hubiera estado kilométricamente errada, pasaron tantas cosas que solo voy a contar un pequeño resumen de lo que fue.
En el camino a Brujas (iba solo) conocí a Diana Chan, una canadiense a la que le habían robado su billetera en la estación de Amberes, obvio que ella ya iba chata de todo, había tenido que pedir plata para pagar el pasaje, no tenía tarjeta de crédito, no la dejaron entrar al baño en la estación por no tener plata para pagar, muy entendible. Muy simpática nos separamos al llegar a la estación pero resultó que estábamos en el mismo albergue (muy bueno, bonito y muy barato) así que nos volvimos a topar y decidimos recorrer Brujas juntos. Hasta ahí a mi Brujas me estaba pareciendo un lugar bonito, pero bastante parecido a Holanda. Comimos algo en el restorán del hostal, nos dieron una muestra de diferentes tipos de cervezas, conocimos a unos canadienses y a un Argentino que de repente se puso a dibujar minas en pelotas en el individual del restorán, por lo que Diana freakeó (del verbo freakear) y nos fuimos al pub del restorán, entendible. Bar entretenido! (mesa firme como diría Paulo Spencer) aunque detrás mío había una pobre loquita, una señora como la señora pobre que canta en UK (la del reality), sin dientes y media exhibicionista.
Hasta ahí yo estaba bien, Brujas no me parecía nada del otro mundo y la canadiense insistía que en Brujas todos estaban locos, que el argentino, que el robo, la loca…yo no me daba cuenta cuánta razón podía tener).
Mi pieza era grande, 6 camarotes (12 personas) y oscura. Gracias a las cervezas no dejé dormir al español que estaba debajo de mi camarote porque me tuve que levantar por lo menos 4 veces al baño. 4 de la mañana estaba soñando que conversaba parado sobre una tapa de alcantarilla, de la tapa sale una mano y me agarra el pie (es un sueño), trato de soltarme pero no puedo, de hecho mas manos salen de la alcantarilla y me empiezan a agarrar las piernas, algo no me parecía bien. Abro los ojos y solo grito “what a fuck!” cuando veo un tipo tocándome las piernas que se asusta tanto como yo, el grita algo y mientras corre pide perdón. La verdad es que me asusté muchísimo, nada hacia sentido, el tipo creo que genuinamente se asustó. Luego de reconciliar el sueño (costó un tanto, yo por lo menos no estoy acostumbrado a despertarme mientras me tocan las piernas y MENOS un hombre) pero lo logro. Quizás Brujas tenía algo raro. A la mañana siguiente en el camarote del lado figuraba un tipo abrazado con su polola en la cama…
Luego de un copioso desayuno, voy camino a mi pieza para lavarme los dientes y empezar el día demasiado entusiasmado, salto en el último peldaño de la escalera y me pego en la cabeza…no se cuanto tiempo pasó a que un gringo me estuviera despertando en el hall del hostal, estaba un poco perturbado de ver a alguien tirado en el suelo bajo las escaleras, yo estaba mareado, con un chichón considerable en la cabeza, una herida en la pierna y en el techo de la escalera UN HOYO! A pesar de los canadienses que se preocuparon de darme un antiinflamatorio (los del hostal demostraron ser unos verdaderos incompetentes de la medicina) yo estaba con cara de haber sido atropellado por un tren y empezaba a creer que Brujas no era una buena idea después de todo.
Ese día continuó lento pero seguro, recorrimos un poco, conocimos a unos chilenos, conocí a Una Chilena, comimos un plato de pasta enorme por solo 3 euros, nos quedamos conversando hasta no se qué hora y yo muy contento. A la mañana siguiente tuve que simular un desvelo (producido realmente por un despertador) para levantarme a las 7 de la mañana a despedirme de La Chilena. Sabía su nombre y estudios, pero no tenía el apellido y no quería que volver a contactarla se convirtiera en una verdadera pesadilla. Lo logre! No hay más noticias en ese ministerio.
Finalmente Brujas se puede resumir como una China a la que robaron la billetera, un loco que bajaron del tren por molestar a la China (esa historia no la conté), una vieja exibicionista y sin dientes, un tipo que se confunde de cama (no quiero verle las piernas a esa tipa), una brasilera que viajaba sin plata pero que le “pagaban” el hostal (otra historia sin contar), un golpe en la cabeza que me deja knockeado, un día de lento recorrido con mis amigos y una Chilena. Esperemos que Brujas valga la pena.
Agrego unas fotos, Abrazo
Nato
















